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MIREYA

"Arte, Fe y Corazón de Dos Hermanas" 💃

Soy Mireya, mi alma está hecha de la misma materia que los focos: ¡brillo y energía inagotable! Soy de Dos Hermanas y, si me apuras, diría que estoy hecha de un 50% de arte, 40% de pasión y un glorioso 10% de purpurina que no se quita ni con lejía.

Crecí tanto entre escenarios que mi casa se convirtió en un camerino. Llevo bailando desde pequeña y he pasado más tiempo con un disfraz que con ropa normal. Para mí, la vida es una coreografía constante, ¡y mi corazón late, literalmente, al ritmo del tres por cuatro! Sí, soy de las que se saben la letra de todos los coros y comparsas.

Mi agenda es más apretada que un zapato de tacón a las tres de la mañana. No es que me guste la fiesta, es que me gusta la tradición con glamour. Pienso que la vida es más bonita si estás vestida de flamenca.
Soy la que el tercer domingo de Octubre camina junto a la Virgen de Valme y la que saca la mantilla del armario para acompañar a Jesús Humillado el Jueves Santo. Ya sabéis, ¡devoción y elegancia!
Además, hice mis pinitos como modelo; mi truco es sencillo: poso de un lado para la foto y del otro para las croquetas.

Y el broche de oro (con brillo): bajo todo ese arte y esa guasa carnavalera, hay un corazón enorme. No solo me dedico a trabajar con personas con discapacidad, sino que pasé mi juventud realizando voluntariado y acciones benéficas. Porque la verdadera felicidad es ponerle purpurina al día de los demás, ¡y regalarles una letra de chirigota para que se rían un rato!

Así que ya lo sabes: si buscas a alguien con ritmo, guasa, un compromiso de oro y que nunca deje de brillar: ¡esa soy yo! ¡A disfrutar la vida!

Mireya posando delante de una puerta azul

Conoce al Novio

AMARANTO

💻 ☕ "Entre cables, tapas y kilómetros"

Hola, soy Amaranto, y sí, mi nombre suena a cereal antiguo, pero te prometo que soy mucho más interesante. Nací en Huelva (tierra de jamón y fresas), aunque me mudé a Sevilla, donde la gente te dice todo el rato "Miarma" y te avisa de que hace calor... como si no lo notaras.

Mi gran pasión es la informática. Empecé de pequeño desmontando cosas en casa de mis padres, no por maldad, sino por la curiosidad de ver qué pasaba si tocaba ese cable (spoiler: siempre volvía a funcionar, soy un genio, ¿qué esperabas?). Me encanta resolver problemas, supongo que por eso me llevo bien con la gente: soy de esas personas abiertas que te habla en la cola del pan y termina montando una quedada.

¿Mi terapia? Poner el motor en marcha. Ya sea en moto o en coche, si el plan es ir a un pueblo pintoresco a comer algo con un nombre impronunciable, ¡ahí voy! Básicamente, me encanta conducir para comer en sitios nuevos.

Un saludo y ¡a charlar!

Amaranto posando en una calle

Nuestra Historia

🍻 De una cerveza al "sí, quiero" 💍

Nuestra historia es tan rara que empezó gracias a una psicóloga y un invento que era básicamente una aplicación de citas para gente con ansiedad social. Nada de deslizar el dedo, solo una promesa de "futuro" y muchos mensajes.

La cosa pintaba a aburrimiento, así que la primera cita fue una inocente "cerveza rápida". Avance de la trama: esa cerveza se convirtió en una tarde entera de risas, cháchara intensa y, para rematar, una cena tan deliciosa que casi nos hace llorar en un restaurante gestionado por unos chicos encantadores. Vamos, que la psicóloga acertó.

Desde ese momento, se desató la aventura. Nuestra vida es una selección de los mejores momentos de escapadas absurdas, viajes que decidimos tres horas antes y mil anécdotas. Tenemos una debilidad por Portugal (sobre todo Lisboa), pero nuestro verdadero talento es encontrar la única carretera sin asfaltar del país o subirnos al tren que, literalmente, pone "Fuera de servicio". La lógica no va con nosotros, pero somos felices así.

Al año, decidimos que nuestro caos merecía compartirse todo el tiempo. Nos fuimos a vivir juntos y trajimos a nuestro peculiar séquito: Lyo, un Pitbull que cree que su trabajo es dar mimos y no ladrar, y Minerva, nuestra ninfa, que se encarga de que nunca falte una música ambiental ruidosa en casa. La convivencia es un reto, claro, pero preferimos decir que es una felicidad muy ruidosa.

Y ahora, el gran final (o el gran inicio): estamos contando los segundos para nuestro "Día B"... No de "B de Bar", ¡sino de B de Boda! Agárrense fuerte, que la próxima aventura empieza con un "Sí, quiero".

Amaranto mirando a Mireya que está enseñando la lengua